Incompetencia e Inconsciencia

Hablar frente a una audiencia puede ser algo muy impactante. De hecho, es uno de los miedos más comunes de todos nosotros. Más común incluso que el miedo a la muerte.

Un profesor de Presentaciones Efectivas alguna vez me dijo: “Como en cualquier otro oficio, tienes que recorrer el camino de la incompetencia y la inconsciencia”. ¿Qué significa esto? Es necesario dar cuatro pasos para lograr un buen nivel dedominioen cualquier actividad en la que quieras sobresalir:

  1. Incompetente Inconsciente

    El paso inicial, eres neófito en alguna disciplina y obviamente no tienes ningún grado de expertise. Además, ni siquiera te das cuenta de qué tan malo eres.

  2. Incompetente Consciente

    Cuando vas avanzando tomas algo de práctica, descubres gente que es buena es esa disciplina y tal vez tomas algún curso o entrenamiento. Poco a poco te das cuenta de (o te hacen ver) las cosas que no haces bien. Cobras conciencia de tu nivel de incompetencia.

  3. Competente Consciente

    Con esa consciencia es mucho más fácil esforzarte por mejorar justo en los aspectos que debes hacerlo. Y cada vez que practicas, conscientemente te enfocas en mejorar dichas cosas.

  4. Competente Inconsciente

    Alcanzas este nivel cuando has practicado tanto de manera consciente que simplemente las cosas te salen bien de forma natural, sin mayor esfuerzo.

Por supuesto, este es un camino sin fin. Hasta los mejores presentadores del mundo analizan cada una de sus presentaciones y detectan las cosas que deben mejorar. Y la siguiente vez, ponen especial énfasis y consciencia en dichas cosas.

Douglas Jefferys expone en un video algunas de las cosas que es necesario tener en mente al momento de hacer una presentación.

  • Resolver las necesidades básicas de la audiencia. Estar seguros que la audiencia esta cómoda, que no tiene calor, frío, hambre, etc. Esto ayudará a evitar distracciones al momento de estar entregando nuestro mensaje.
  • Hacer contacto visual con la audiencia. El contacto visual se relaciona con la veracidad de una persona.
  • Hacer pausas. Es algo que nos cuesta mucho trabajo a los presentadores, pero es de suma importancia para dar ritmo a la presentación, para permitir que la audiencia asimile nuestros mensajes y también para mantener la atención. Cuando se interrumpe el flujo de sonido hacia la audiencia, el único sentido que le queda para continuar recibiendo mensajes es la vista.
  • Cuidar la postura y el manejo de las manos.
  • Y algo simple pero de vital importancia para evitar distracciones de la audiencia y de nosotros mismos: vaciar los bolsillos antes de comenzar a hablar.

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